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Los Juglares y los Trovadores Imprimir E-mail

¿QUIÉNES ERAN?

(TEXTO DE LA MUSICÓLOGA Ruth Martínez Ros)

 

JuglaresLos juglares eran artistas de entretenimiento de la Europa medieval, comprendía a finos instrumentistas, agudos poetas, diestros malabaristas que se dedicaban a cantar y contar historias y leyendas.

Se diferenciaban de los trovadores por los orígenes más humildes, por tener como fin entretener y no ser autores de sus versos, porque generalmente utilizaban copias de los versos hechos por los trovadores pero arreglados por ellos mismos, aunque siempre existían aquellos juglares que componían sus propias obras. Dentro de la primera etapa de la Edad Media, entre el siglo X y la primera mitad del siglo XIII predominaban los juglares épicos (poetas cultos en realidad) que recitaban (no siempre) tiradas y fragmentos  de poesía narrativa o biográfica. A partir de la segunda mitad del siglo XIII y en el siglo XIV predominaban más los juglares líricos que recitaban la llamada “poesía cortesana”.

Los juglares eran personajes errantes que iban de aldea en aldea, de castillo en castillo, asombrando y divirtiendo a un público mayoritariamente analfabeto, aunque también divertían a señores y vasallos. Fueron herederos de mimos y jaculatores de la Roma clásica y pagana, mitad poetas, mitad “saltimbanquis” que mezclaban en sus actuaciones la declamación y el malabarismo, la música y la sátira, la lírica y las gestas épicas.

Ellos fueron los únicos transmisores de la música popular no litúrgica, pero enseguida la enriquecieron con los procedimientos más avanzados del canto eclesial e incorporaron y explotaron las novedades surgidas de la práctica de tropos y secuencias.

Sin embargo, por encima de todo, los juglares fueron transmisores fundamentales de cultura durante la Edad Media: difundían técnicas musicales y poéticas, noticias, acontecimientos  sociales y vivencias personales en el mundo de gentes analfabetas e impregnadas de tradición oral. Fueron también amantes de la música y la poesía, corrían grandes riesgos dada su vida errática, a menudo expuestos a pestes, guerras y carestía.

 

No resulta fácil hacerse una idea precisa sobre los juglares. Ni siquiera encontramos consenso entre los estudiosos modernos. Los Padres de la Iglesia se referían a ellos con voces de la antigüedad romana: les llamaban con desprecio mimi o histriones, gentes de baja estofa dedicados a espectáculos indecentes. A partir del año 789 d.C. en el imperio franco se prohibió que obispos y abades dejaran entrara en sus tierras a los juglares.

 

Había tres clases de juglares:

  • Unos independientes y libres, con vida de bohemios, que no vivían en ninguna parte y se los podía encontrar dónde había fiestas.
  • Otros formaban parte del ámbito cortesano y posteriormente fueron los bufones de la comedias del Siglo de Oro.
  • Otros estaban a sueldo de ciertos trovadores principales, viajando con ellos, siendo sus mensajeros, precediéndoles o acompañándoles en sus visitas a las Cortes del rey.

El término juglar deriva del latín joculator, que a su vez está relacionado con jocus (juego). El vocablo apareció en el concilio de Cartago del año 436 d.C. y se difundió durante la Edad Media.

 

Numerosas son las palabras que en distintas lenguas se han derivado de la voz latina joculator (el que juega). En castellano tenemos juglar, en català es joglar, en francés, jogleur; en portugués, jogral; en inglés, juggler; en italiano, giollare o zoglar.

Pero también surgen otras denominaciones como ministrel en Inglaterra (del latín mimnisterialis = servidor de la casa); en Cataluña la voz ministrer prevalece sobre la de juglar, al menos durante el siglo XIV, y en Castilla se afíanza la de ministril.

Las definiciones de juglar son muchas y muy distintas, pues muchos y de muy distinto tipo eran los juglares, poseedores de mil oficios y de formación cultural muy diversa.

 

TrovadorContrariamente, los trovadores, eran personajes mayoritariamente de la nobleza, a menudo a medio camino entre el guerrero y el cortesano, con sus canciones amorosas sobre todo, pero también con sus composiciones de propaganda política, sus debates y, en definitiva, con su visión del mundo, mostraban el inicio de una historia cultural social que no encontramos en ningún otro documento de la época. Su literatura, además, era una de las fuentes básicas de la poesía que durante siglos se cultivaría en Europa occidental. Esta moda nació en la Provenza durante el siglo XI, el primer trovador conocido fue Guillermo de Poitiers (1071-1127), duque de Aquitania.

El estilo floreció en el siglo XII. Los trovadores al igual que los juglares, viajaban grandes distancias, ayudando así a la transmisión de noticias de una región a otra.

 

Entre las diversas posibilidades etimológicas  de la palabra “trovar”, la más adecuada es la de “inventar o crear literalmente”. Hace falta distinguir en esta época el significado de 2 palabras que en nuestros días se usan sin ningún matiz diferenciador: poeta y trovador. El primero era aquel que escribía poesía en latín, en cambio el segundo lo hacía en una lengua romance.

 

Se conocen unos 350 trovadores de procedencia social muy diversa, desde algunos de los personajes más importantes de su época, empezando por Guillermo de Poitiers, el primer trovador conocido, siguiendo por el Papa Clemente IV o el famoso rey de Inglaterra Ricardo Corazón de León, a otros personajes de la nobleza como el catalán Guerau de Cabrera, vizconde de Girona y l’Urgell; hasta llegar a trovadores famosísimos de origen humilde, como era el caso de Marcabrú que empezó como juglar.

 

Ha llegado a nuestros días pocos casos de trovadores mujeres (trobairitz o trovadoras), siempre de la nobleza, entre las que destaca la Condesa de Día. En el caso de los trovadores de más alta posición, la creación literaria era un ornamento más y un ejercicio de ingenio, mientras que los procedentes de clases más humildes dependían de su habilidad para sobrevivir y prosperar: la “amiga” a la que dirigen sus escritos es muchas veces la esposa de un señor importante que les permitirá entrar bajo su protección; de esta manera insertan el concepto de amor platónico hacia una dama superior al trovador para usarlo en beneficio propio.

 

Aún así, el hecho de ser trovador suponía un prestigio que hacía que les fuera permitido aconsejar a grandes señores y disfrutar de una confianza que en otras circunstancias no habrían tenido. El oficio de trovador fue bien considerado durante el siglo XII, pero ya en el siglo siguiente algunos trovadores se quejaban de la carencia de prestigio y del hecho que no eran acogidos como antes en todas las cortes. Hay quien considera que el arte de la trova se desplazó hacia los nuevos autores de la lírica italiana, que tuvo su auge en el siglo XIV.

 

En general todos los trovadores tenían una buena formación. Hace falta pensar que estaban sujetos a crear textos y música dentro de unos moldes estrictos de métrica y versificación  que no podían improvisar. El trovador trabajaba muy lentamente, no solía hacer normalmente más de 10 poemas al año, es decir, más o menos lo que en la actualidad es la producción media de cualquier cantante o grupo musical. Casi todos habían estudiado el trivium (gramática, lógica y retórica) y el quadrivium (aritmética, geometría, música  y astronomía) y además tenían conocimientos de los tratados de poética latinos y de composición musical y también seguían los tratados sobre la lengua y el arte de trovar que fueron apareciendo en su tiempo. En líneas  generales también podemos decir que si los trovadores eran los compositores, los juglares eran los intérpretes.

 

La poesía trovadoresca era sobretodo de temática amorosa, pero también podía centrarse en aspectos políticos, morales, literarios…Los trovadores expresaban  sus sentimientos a través de la composición denominadad “canción”. Su tema principal, y casi exclusivo, era el AMOR: el amor cortés que participaba en los aspectos sociales y espirituales de la época medieval. Así, el amor tiene el mismo significado que en la época actual, pero también tiene un significado añadido: el de alianza (pacto,favor), es decir, el trovador intentará conseguir a través de su relación algún tipo de trato beneficioso en el aspecto material. Hay que tener presente el adjetivo cortés. Cortesía es el término que designa la conducta y la posición del hombre que vive en la corte y que, por una educación especial, se convierte en modelo del ideal humano de refinamiento y valores espirituales. El trovador, como personaje cortesano, participa en estas características que, entre otras son: la lealtad, la generosidad, la valentía y el trato elegante…